El origen de los tatuajes

El origen de los tatuajes

El origen  de la palabra “Tatuaje” es tan difícil de establecer como el origen mismo de este arte. Se dice que deriva del vocablo “Ta”, que en  polinesio significa “golpear”, y que su práctica remonta a los dibujos que realizaban los nativos de la Polinesia golpeando un hueso contra otro sobre la piel, produciendo así el sonido “tau-tau”. El tatuaje según algunos diccionarios significa “estigma”: “marca hecha con un instrumento punzante en la piel para reconocimiento”. Esto nos ayuda a entender la relación que ha tenido y tiene esta práctica para muchas tribus y sociedades a lo largo de la historia.

El tatuaje es un antiguo ritual que ha formado parte de la humanidad desde sus inicios. Algunos creen que se originó como una muestra artística practicada en la prehistoria. Lo mas difícil es precisar con exactitud la era. Sin embargo, se sabe que los seres humanos llevan tatuándose desde el neolítico, así lo constató la momia hallada al norte de Europa a principios de los 90, que llevaba tatuada la espalda y las rodillas con símbolos y formas que parecían animales.

Para los egipcios, el tatuaje era un proceso doloroso que se realizaba por personas especializadas para demostrar valentía y madurez. En la actualidad algunas tribus africanas practican ritos muy similares. En oriente, en época A.C., el tatuaje formaba ya parte de la sociedad tanto en  India, China y Japón. En la India las mujeres al pasar de una edad a otra se tatuaban para simbolizar ese paso. En Japón, el tatuaje estaba reservado para aquellos que habían cometido crímenes, y los individuos tatuados eran aislados por sus familias.

En cambio en Norte América, se asoció el tatuaje a prácticas religiosas y mágicas, era un rito simbólico que liberaba el alma ayudando a su portador a superar los obstáculos del más allá. Siglos después tuvo una proliferación  masiva durante la Guerra Civil.

El tatuaje era algo muy común entre los nativos de América Central, que tatuaban sus cuerpos con motivos de guerra y como adoración de dioses.

Uno de los primeros tatuadores profesionales fue C.H.Fellows. Se considera que el primer estudio de tatuajes fue el abierto en 1870 en Nueva York por Martin Hildebrant, inmigrante alemán. En 1891 gracias a la creatividad de Samuel O’ Reilly, se inventa la primera máquina de tatuar, inspirada en la maquinaria del timbre ideado por Thomas Edison.

Muchos han sido los que han seguido los pasos de estos pioneros, y muchos más los que han hecho del tatuaje un sello personal, un icono de moda o un elemento de identificación y decoración. Y cada vez más los cuerpos de hombres y mujeres de distintas edades exhiben retazos de este arte milenario en todos los lugares del mundo.

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